13 jul. 2015

Quai d'Orsay, el integral

Más coyuntural imposible.


Es cosa de darse una vuelta por las redes sociales cada vez que un político abre la boca, sea en una entrevista o en un podio, lo mismo da, para dar cuenta de que todo discurso político permite dos reacciones. Una de ellas es aburridísima: la inquebrantable adhesión, cosa de tertulianos y compañeros de partido. La otra, entre la grueguería ocurrente y el insulto, pasa por el choteo generalizado. Que viene a ser un poco la otra parte del mundo: la que no cobra por opinar. Ahora bien, si no hay duda acerca de la atención que se pone a lo que digan los políticos ¿no deberíamos también mirar dónde se construyen esas declaraciones? Entre despachos y reuniones se define un programa sobre el qué y el cómo de la agenda dialéctica de los políticos, y ello no debería, no tendría por qué, pasar por alto. Los discursos, lo dice Beatriz Sarlo, son una de las materias en que se expresa y define un estilo de gobierno y una concepción del poder.  


Y usted, lector, se preguntará: ¿qué tiene que ver esto con el cómic? Y la respuesta es: Todo. Al menos en cuanto a una serie en particular: sobre como se articulan estas cuestiones, sobre parte de la vida cotidiana de a quienes corresponde esa función, sea como asesores o como jefes de gabinete, tratan los dos fantásticos volúmenes de Quai d’Orsay de Lanzac & Blain que Norma ha editado en lengua castellana. Se trata de un relato seriado que, centrado en el joven Arthur Vlaminck, disecciona los avatares con los que organiza su lenguaje público el primer ministro, de derechas, Alexandre Taillard de Vorms, hombre sin escrúpulos incapaz de dirigirse a los electores sin renunciar a la retórica que llena páginas pero que en rigor nada dice.

Hermanado con las series de televisión The Thick of It y Veep, ambas escritas y en ocasiones dirigidas por Armando Ianucci, este par de volúmenes no tan sólo resulta hilarante y preocupante al mismo tiempo, sino que además apunta a que en lugar de responder a tontas y a locas a lo que diga un político primero hay que ver si, en realidad, ha dicho algo que no sean nomás palabras. Y por eso lo recomendamos hoy lunes, porque nos parece perfecto para enfrentar el verano y los calores.

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