27 oct. 2012

Novedades: Manga para adultos.

Desde hace años el manga para adultos nos ha dado más de una y más de dos alegrías, sobre todo cuando ha tenido también que ver con nuevos retos estéticos importantes; cuando nos ha acercado a un imaginario que resulta lejano no sólo por la geografía sino también por la manera en la que se resuelve.

Por eso es importante destacar las cuatro novedades que ha publicado EDT para el salón del manga que empieza el próximo fin de semana, cuatro novedades interesantísimas.

Empezaremos este breve repaso por un viejo conocido, por La sonrisa del vampiro de Suehiro Maruo, una obra que ahora se presenta en edición integral con tapa dura que hace de los vampiros adolescentes su tema para abordar un mundo donde los impulsos vitales (la sed de sangre y el sexo, principalmente) agotan cualquier mirada normalizada. 



Para seguir en el mismo tono, aunque ahora sin vampiros, conviene acudir a Novia ante la estación y otras historias de Shintaro Kago, autor de imaginación exacerbada y perversa que con su Reproducción por mitosis y otras historias sentó cátedra acerca de cómo romper con los límites del género, de la moralidad y, por qué no decirlo, con aquellos que delimitan cómo, cuándo y por qué se ha de narrar lo abyecto. Con este nuevo volumen, aunque suene redundante, vuelve a lo suyo: a comprimir en historias breves todo aquello que no suele ser narrado.


También en la línea abyecta se encuentra Hikari Club de Usumaru Furuya, un autor que recién se estrena en el ámbito hispanoparlante y que lo hace con una historia que remite a la angustia y el terror adaptando un guignol expresionista llamado Litchi Hikari Club, obra que, dicen, le obsesionó en su juventud. Ya verán como no es difícil pensar que Furuya, al parecer, busca un eco parecido en el lector: no es nada difícil obsesionarse con su trabajo. Palabra.


Por último, y siempre en la línea del manga para adultos, nos queda por festejar la publicación de Hokusai de Shotaro Ishinomori, donde se trata y retrata en 600 páginas la accidentada vida del más grande pintor japonés del siglo XIX: Katsushika Hokusai. Se trata, además, de una semblanza exhaustiva que no omite ni el más nimio conflicto, que no busca dejar a Hokusai como un santo, sino que explica como un hombre se convierte en pintor. Una auténtica maravilla.




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