27 dic. 2014

Propuesta del día: El aprendizaje de la lentitud de Pere Joan (Glénat, 2011)

En El aprendizaje de la lentitud (Glénat, 2011) Pere Joan aborda y desborda una expedición realizada por el río Paraná en marzo de 2010 y que se llamó Paraná Ra’anga. Expedición de la que formaron parte artistas plásticos, arquitectos, astrofísicos, músicos, geógrafos y antropólogos; expedicionistas que a veces aparecen, comentan y amplían esta suerte de bitácora mutante que ordenó y articuló el autor mallorquí. Obra que en más de un sentido sobrepasa con creces las expectativas de aquello que debería ser una historieta. Escribo debería ser, pero hago trampa: no creo que pensar en el medio implique responder o interrogar a una estructura unívoca más allá de una fructífera y complementaria relación entre texto e imagen.
Visto desde allí, desde la ausencia de formalidades que impidan acometer una lectura desprejuiciada, este diario que ha construido Pere Joan resulta  llamativo e interesante, pues transita entre la anécdota y el apunte, entre el dibujo del paisaje y el viaje interno, lo que lo convierte en un continente  plagado de motivaciones, de afán explicativo y de elucubraciones propias de quien se aleja de la figura del turista, ese invento del siglo XX para definir a quien viaja a plazo fijo en un presente perpetuo y por ello difuso. Pere Joan escribe y dibuja, entonces, como un viajero: se entrega al paisaje que visita y que sabe inaprensible y así lo consigna desde el título. El aprendizaje de la lentitud es, más allá de cualquier categorización rígida, el trabajo de un autor que  al verse obligado a vivir o convivir con un horizonte distinto, con un horizonte dispuesto de otra manera, acaba por constituir una obra cuyo espíritu está muy cercano a lo que en literatura se conoce como dietario: un ejercicio narrativo que a partir del apunte y de la glosa genera un trayecto que explora y consigna las tensiones entre paisaje interno y externo, entre el pasado y el futuro que aún no ha sido a partir de un presente que se asume fugaz, pues sus contornos son los contornos del desplazamiento.

Por eso puede ser un estupendo regalo de reyes.



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