30 may. 2013

Mejor imposible

No es posible hacerlo mejor: vamos a despedir el mes de mayo, mes de temperatura en extremo variable, mes que tampoco ha cumplido con las expectativas (ni de mejora económica ni de clima), mes cuya última recomendación es parte del cuidadísimo y estupendo catálogo de Don Fulgencio Pimentel. Se trata de Pulir, volumen recopilatorio del talento indómito de Nacho García. Una verdadera joya (como puede serlo una perla barroca), un inesperado (en el caso de que no se frecuenten fanzines) descubrimiento.


Pulir de Nacho García

Bendito sea Dios. De manera casi azarosa, hemos conseguido reunir un puñado de folios dispersos de Nacho García y hacerlos verbo. Pulir es una muestra del trabajo más hedonista, histriónico, pretencioso y meticulosamente planeado de Nacho García. Si quiere usted que sea un libro de arte contemporáneo, lo es.; si quiere usted que sea un libro de humor, lo es también; puede, incluso, ser su libro de autoayuda de cabecera, si así lo prefiere. Una vez que hemos condenado a nuestra propia especie, una vez que el Arte ha demostrado que es incapaz de salvarnos, solo podemos recurrir a lo idiota, a lo fútil o a lo desconocido para evocar un tiempo en el que todo parecía más fácil, en el que no sabíamos qué hacíamos ni por qué lo hacíamos, pero en el que nada de todo eso hacía falta para sentir el contento de vivir. Nacho lleva tiempo invocando la paz, el orden, el amor y la alegría en sus miles de páginas garabateadas. A decir suyo, no sabe cómo hacerlo, pero sabe hacerlo bien, porque posee un gran poder: el de quien no se lo propone, el de quien simplemente no sabe hacer otra cosa en la vida. En realidad, Nacho no tiene ni idea de qué diablos hace cuando dibuja, pero lo hace. Y la gente ríe cuando lo ve. Y entonces él se pone contento, y dibuja más. Y parece que algo hay.



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