27 sept. 2013

Lo nuevo...

Entre las mejores cosas del último tiempo, está la ingente cantidad de editoriales independientes que van por ahí haciendo sus libros más cerca de un impulso que preocupados del complejo funcionamiento del mercado, lo cual no quiere decir que descuiden un ápice todo lo que hace de un libro un buen libro, tanto materialmente como por aquello que viste sus tapas duras. Aquí un ejemplo.


de José Antonio Ávila y Mariano Viñuales

En noviembre de 1939 Mariano Viñuales Fariñas llegó, junto con centenares de compatriotas exiliados, en el vapor francés Flandre a República Dominicana. Allí es ubicado, con otros dirigentes anarquistas, en la colonia agrícola El Llano, fronteriza con Haiti. En ese territorio, alejado por las guerras y la distancia de su familia, descubre un paisaje y a las gentes que en él habitan. De entre todos ellos destaca Blanquito, un muchacho de unos doce o catorce años, en el que Mariano ve, en su forma de ser, un Huckleberry Finn o un Lazarillo de Tormes dominicano que hace de la selva y los campos de la frontera su terreno de juegos. Todas esas vivencias las reflejó, una vez establecido definitivamente en México, en la novela que escribió y publicó con el mismo nombre.

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