25 sept. 2014

Lo autobiográfico


Una de las características de lo autobiográfico, al menos desde Michel Leiris, es una cierta tendencia al desbordamiento mediante el autoescarnio: perfil personal construído únicamente con detritus. Pura bilis al servicio de la narración de sí a fin, quizá, de hacer el relato más plausible en la medida en que se atenúa el gesto de por sí egomaníaco de escribirse. Esta es la idea que Jorge Riera lleva al paroxismo en este estupendo volumen que ha construído como una autobiografía coral —cómo llamar, si no, a esta voluntad de fichar a prácticamente todo el talento historietístico de España— donde el afán de reírse de sí mismo es más fuerte que el pudor. Más fuerte incluso que la autoconversación.

Construido a modo de pequeñas anécdotas y con una marcada voluntad de cifrar en sus diferentes anécdotas las posibilidades de perversión que hay en el entorno, este volumen es de un buen hacer tan llamativo que no vemos la necesidad de extendernos demasiado en detallar las múltiples vírtudes de este Puto krío, pu-pu to krío.

Para qué, si pueden comprobarlo ustedes mismos...



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