31 jul. 2015

Si decimos New Wave...

... es probable que el lector avisado y, medianamente interesado en la música, piense en los ochenta. Y tendría razón, lo mismo si le preguntase a Wikipedia, pero el lector de cómics sabe que es, también, una forma de pensar lo nuevo. Lo que supuso, por ejemplo, la llegada de autores británicos al cómic norteamericano. De esa llegada, y de otras cosas más divertidas, da cuenta esta serie maravillosa, guionizada por Grant Morrison, que ha tenido a bien re-editar la buena gente de ECC.

Dane McGowan, adolescente conflictivo e inadaptado, canaliza su rabia a través de actos vandálicos que propician su ingreso en el centro correccional Harmony House. Cuando está a punto de ser víctima de sus técnicas de reprogramación, es rescatado por King Mob, miembro de Los Invisibles: una organización clandestina inmersa en la guerra que están librando las fuerzas del orden y el caos. ¿Qué papel jugará Dane en esta enorme conspiración, oculta desde los albores de los tiempos?
Entre 1994 y 2000, Grant Morrison (WE3, Flex Mentallo, All-Star Superman) desarrolló su proyecto más ambicioso y personal: Los Invisibles. Junto a Steve Yeowell y Jill Thompson, aprovechó las historias incluidas en el presente volumen para sentar las bases de la colección, una subversiva odisea metaficcional que marcó un antes y un después en su carrera profesional


Con las fuerzas mermadas tras viajar psíquicamente a la Revolución Francesa y padecer las atenciones del demonio sin rostro Orlando, la célula de Los Invisibles liderada por King Mob afronta el ataque de los temibles Mirmidones. Mientras el grupo revolucionario sigue combatiendo la conspiración extradimensional, entra en escena el maestro vudú Jim Crow y se revela el origen de Lord Fanny, chamán travesti heredera del poder y el conocimiento de todo un linaje de hechiceras.
En Los Invisibles: Apocalipstick —tomo que recopila los números del 9 al 16 de la colección—, Grant Morrison une esfuerzos con Jill Thompson, Chris Weston, John Ridgway, Steve Parkhouse y Paul Johnson para seguir narrando la guerra oculta que se está librando desde tiempos inmemoriales. Todo un clásico del sello Vertigo, cuyo revolucionario mensaje cobra hoy más vigencia que nunca.
 

Los Invisibles #03:
Entropía en el Reino Unido
Recopilando los números 17 a 25 de la colección, este tomo cierra el primer acto del proyecto más personal de Grant Morrison (Batman: Asilo Arkham), acompañado para la ocasión de dibujantes de la talla de Phil Jiménez, Tommy Lee Edwards, Paul Johnson, Steve Yeowell y Mark Buckingham.


Grant Morrison y Phil Jimenez inauguran el segundo acto de esta ambiciosa obra: un punto de inflexión en la colección que, ya ambientada en los Estados Unidos, relatará los esfuerzos del grupo liderado por King Mob para liberar a la humanidad de la esclavitud inconsciente a la que está sometida.

Entre 1994 y 2000, Grant Morrison (WE3, Flex Mentallo, All-Star Superman) desarrolló Los Invisibles: una subversiva odisea metaficcional que marcó un antes y un después en su carrera profesional. ¿Quién ganará la contienda que están librando las fuerzas del bien y del mal.

29 jul. 2015

¡Asterios Polyp!


Dave Mazzuchelli dijo hace un montón que si tuviera el valor suficiente dibujaría como el maestro Chester Gould. Sí, el de Dick Tracy. No tengo a mano la cita original, pero supongo que lo diría en alguna entrevista. El caso de la cosa es que, vaya, lo ha ratificado, ha puesto en práctica ese precepto: en Asterios Polyp lo ha hecho. Y con ello ha vuelto al ruedo y lo ha hecho envestido en las mejores herramientas de uno de los mejores, porque Chester Gould es uno de los mejores aunque lo importante, por ahora, es que la última y muy esperada, hace tiempo que no se conseguía en librerías, y aún menos las veces que se podía ver en castellano, obra de largo aliento de David Mazzuchelli va sobre un arquitecto de papel. Esto quiere decir, básicamente, que el personaje principal es un arquitecto cuyas obras no se construyen sino que reposan para representar su monumentalidad en la teoría. Asterios Polyp, además de oficiar de protagonista, le da nombre al trabajo de Mazzuchelli al tiempo que se reinventa, ese proceso que tan en boga está en las librerias de autoayuda, desde el autismo producto de las sumisión en la teoría. Autismo que explicaría, además, el secreto inconfesable de Asterios que no es más ni menos que una noción propia de la física cuántica. Asterios Polyp va sobre esto, además de discurrir sobre el distanciamiento que ocurre al despojarse de lo accesorio y sobre las cosas importantes de la vida. Sí, me refiero a los detalles absurdos, a las alocuciones que van cobrando peso a medida que pasa el tiempo y, como si fuera poco, el cambio de registro que se produce en los recuerdos una vez almacenados en la memoria. A su modo, Asterios Polyp versa sobre también sobre el fracaso. Pero antes de seguir desgranando el qué, vamos dejarlos hacerse con él, que es una obra que vale muchísimo la pena

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de David Mazzuchelli


¿QUIÉN ES ASTERIOS POLYP? 

Arquitecto, profesor, escritor, marido... aunque todo eso pertenece al pasado. Ahora, el día en que cumple medio siglo, se ha convertido en una sombra de sí mismo. No obstante, cuando esa misma noche se desata una tormenta, la caída de un rayo lo embarca en un viaje trascendental. Reconocido como uno de los grandes autores del cómic, David Mazzucchelli ha creado con mano maestra una historia cautivante que explora los límites de la novela gráfica y la lleva hacia territorios insospechados.

27 jul. 2015

Propuesta del día: Pony Boy de Felipe Almendros (Glénat, 2006)



Felipe Almendros empezó su andadura editorial con Pony Boy, volumen donde explora el extrarradio y da con una concepción de la marginalidad muy afín a la cinematografía de Larry Clark o Shane Meadows. Quicir, se vale de la juventú como quién se acoge a lo inmediato y netamente contingente, no justifica un pasado ni propone un futuro mientras indaga en la concepción de la idea de clase, en qué la define y qué tipo de comportamientos limítrofes dibuja y comporta. En ese sentido, cabe destacar que se trata de una aventura de adolescentes, de jóvenes descuidados y dados al desorden. Jóvenes que prefieren los estimulantes ilegales antes que las horas sueño y que por esto de ir por la vida haciendo el tonto acaban sumergidos en la tragedia. Lo que viene a ser lo normal, vamos.
Con Pony Boy ocurren dos cosas. Por un lado, hay una intención clara de retratar un un paisaje periférico sin mayores aspavientos, desprejuiciado. Se trata de un relato que no se sostiene en la construcción de arquetipos y de instancias determinantes, sino que lo hace mediante la instauración roblemática común y silvestre, que tiene que ver con la incomodidad del adolescente, que es lo que lo lleva por el camino del exceso y de la búsqueda constante de un lugar confortable. Por el otro, aparece una búsqueda importante a la hora de entender el resto de la producción de Almendros: se trata de la inclusión de elementos que dinamicen la narración, como la aparición de diferentes pantallas que toman la forma de viñetas que, además de contar con un peso y un valor muy logrados en la página, permiten establecer una narración paralela que indaga, con otro tempo y otras características, digamos, más específicas, en la construcción de los personajes, de las circunstancias que les rodean y de aquello que no forma parte de la narración general. Y que, al mismo tiempo, por no formar parte del relato tiende a acotar su alcance, a matizarlo.
Y porque detectar ciertos matices es importante, os invitamos a catar éste volumen. Que, entre otras cosas, está a un precio inmejorable. Palabra.

24 jul. 2015

¡No es nuevo nuevo, pero como si lo fuera!

Es Crepax, es Valentina; qué más puede querer uno.


de Guido Crepax

CUARTA RECOPILACIÓN DE HISTORIAS DE UNA DE LAS SERIES IMPRESCINDIBLES PARA ENTENDER EL CÓMIC DE AUTOR EUROPEO 

Nació como personaje secundario, pero desde la primera historia se convirtió en la absoluta protagonista. Valentina fue toda una revolución para los lectores y para su propio autor, que encontró en ella la heroína perfecta para recrear historias oníricas, aventuras y desventuras. Guido Crepax (Milán, 1933-2003), uno de los maestros del cómic italiano, creó un personaje extraordinario, un ángel edificante que no conoce moralismos ni hipocresías. En este nuevo tomo se reúnen seis obras de la reportera más erótica, escritas entre 1974 y 1976. 

22 jul. 2015

No hablamos lo suficiente del talento de Alison Bechdel


La espera está precedida, entre otras cosas, por el éxito de Fun Home (Mondadori, 2008), sí, pero no nos esperábamos que Alison Bechdel fuese capaz de poner en cuestión incluso aquello que dicho volumen no dice ni acota, pero sugiere, al construir ¿Eres mi madre? (Mondadori, 2012). En esta nueva e interesante nueva incursión en lo que supone la vida en compañía, Bechdel no sólo responde a contrastando a sus progenitores sino que incluso abunda en lo que supuso el proceso de creación de ese contraste, en cómo todo aquello que aconteció antes y durante la creación de Fun Home no sólo tuvo repercusiones en su trabajo, incluso en la manera en la que es leído, sino que además retrata aquí las tensiones internas y externas con las que tuvo que lidiar al intentar reconstruir la historia de su padre —que siempre es, además, la historia de una familia—, al narrar cómo vivió y por qué, sin olvidarse de cómo murió y por qué. 

Pero no todo aquí es un relato de corte autoficcional o memorialístico que apunte a construir una imagen casi mítica de la autora, no. Se trata más bien de una atenta puesta en cuestión de las resonancias entre vida y lectura, entre vida y obra; entre el riesgo que arrastra la construcción de una obra que puede afectar a los cercanos y en cómo en la gestión de ese dolor se esconde el verdadero motor de la historia que este nuevo volumen viene a plasmar. O que sostiene, explícitamente, intentar plasmar. Hay algo casi morboso en ese sentido, Bechdel abunda insistentemente en ello, y tiene que ver con el intento de ajustarse a la realidad sin por ello generar fisuras en la red de relaciones en torno a la cual construye su vida. Pero esa morbosidad esconde algo más que la necesidad de decir la verdad, su verdad: Bechdel sostiene este intento con interesantes soluciones narrativas —diríamos, casi exclusivas del medio— que inciden en retratar los distintos ecos acompañados de las más intempestivas consideraciones, reflexiones e interpretaciones; elementos que en conjunto invitan al lector a no confundir la contradicción con la incertidumbre, pero, sobre todo, a no negar ninguna de éstas facetas. 

Una última cosa: también se trata de un libro donde se propone que la memoria se comparte y contrasta, por eso es nuestra propuesta para hoy jueves.

20 jul. 2015

Propuesta del día: Toda aquella Caspa Radioactiva de Darío Adanti (Glénat-EDT, 2011)



No os descubro nada si digo que la obra de Darío Adanti (Buenos Aires, 1971) se basa en un flirteo en los límites y márgenes de lo que se entiende por humor gráfico. Un flirteo que deviene en riesgo constante en cuanto a la formulación del chiste. Adanti invita al lector a recrearse no sólo en el chiste en sí mismo, sino que también en su funcionamiento: el estiramiento o la eliminación de su resortes narrativos del humor, la cadencia de una punch-line que a veces siquiera busca la risa, etcétera, acaban por generar en el lector una actitud diferente. Adanti aboga por arrastrar al humor a un ámbito más abstracto y libre, permeable a nuevas interpretaciones y que, de manera sostenida, pone en jaque la percepción del lector que sólo busca colmar sus prejuicios.
En Toda Aquella Caspa Radioactiva, Adanti  consigna  al lector una personalísima codificación de la realidad y una excéntrica búsqueda de la comicidad; un ideario con forma de parque temático propio, donde todos los elementos  se solapan y enseñan una clara noción autoral y, sobre todo, una perspectiva que apunta al disfrute como directriz unívoca, por eso lo recomendamos hoy, porque  éste volumen funciona también como curso acelerado para que el hombre contemporáneo aprenda o recuerde de una mala vez qué es esto de la risa.  Cosas del infierno de la mente. En este caso, de una claramente privilegiada, perfecta para visitar hoy lunes (y, además, a un precio inmejorable). Palabra.






17 jul. 2015

Una recomendación de viernes

Lejos, uno de los mejores cómics de cuantos hemos leído últimamente. Por eso lo recomendamos, porque estamos encantados de compartir una lectura feliz.


de Nina Bunjevac

Arrastradas por una madre que huye atemorizada del marido, Nina Bunjevac y su hermana abandonan Canadá y se instalan en la Yugoslavia de mediados de los años setenta. Un viaje extraño, el regreso a una tierra de la que la familia ya se había exiliado, un lugar marcado históricamente por el odio y los fanatismos políticos; otra vuelta a la rueda de dolor que siempre azotó los Balcanes. 
Al cabo de muy poco tiempo, el padre de Nina, anticomunista radical, morirá mientras prepara una serie de atentados contra embajadas y simpatizantes de Tito en Canadá y Estados Unidos. Y unos cuantos años más tarde, Nina acabará dibujando lo que no puede decirse. Porque Yugoslavia fue y es todavía la gran metáfora europea, la del intercambio y el rechazo, la mezcla y la pureza, la religión y la política, el espíritu de revancha y el espíritu de redención. 
En la estela de clásicos como Persépolis, de Marjane Satrapi, Patria da cuenta de lo eterno y lo personal, de cómo el peso de lo primero a menudo lastra irremediablemente lo segundo. Y podría compartir estantería con rigurosos volúmenes de historia o con novelas realistas y libros experimentales. Pero su lugar está, sin duda, entre las joyas de la narrativa gráfica de no ficción. 

15 jul. 2015

Propuesta del día: Fagocitosis (Glénat, 2011)

Fagocitosis es una obra fragmentaria, cruzada por distintos episodios que toman la imagen catódica y de los tebeos, de internet, de todas partes, como principal referente y que en base a ella, a su dinámica, construye su corpus narrativo. Por ejemplo, Fagocitosis se vale de la representación en clave actualizada de clásicos del pasado, como la utilización de la humilde propuesta de Jonathan Swift en clave de las Joyas Literarias Juveniles de Bruguerapara abordar la sátira, aquí bajo el nombre de Diamantes en bruto de la Literatura Universal, o la creación de el comando Los X-Pertos, trasunto de tebeo de la Marvel y espacio informativo de la televisión que desarma al opinador y lo dibuja como obvio y repetitivo. Pero esto no es todo, que también hay en ella un aliento puramente moderno (en la mejor acepción posible), dispuesto a dejarse empapar por los dictados de su época. De esta manera, sus mayores hallazgos respecto a un cierto rango de resolución podría ubicarse en Veryverysmartob o El Turno De Jaroslav Sasek, dos historias construidas como una traslación de lo que habita en las ventanas o en la interné, donde además de apropiarse de unos códigos sumamente reconocibles se permite acotar el terreno de su crítica a un terreno cada vez más conciente.
Fagocitosis rebasa la simple cita y el ejercicio de estilo para considerar el conjunto de lo que plantea como una narrativa de incuestionable valía: a lo largo de sus páginas la risa, la crítica y el inabarcable talento gráfico de Danide son elementos que han acabado por domeñar al medio, hacerlo suyo. Un tebeo perfecto para un lunes como hoy a un precio inmejorable.Y, sobre todo, teniendo las fiestas por delante.

13 jul. 2015

Quai d'Orsay, el integral

Más coyuntural imposible.


Es cosa de darse una vuelta por las redes sociales cada vez que un político abre la boca, sea en una entrevista o en un podio, lo mismo da, para dar cuenta de que todo discurso político permite dos reacciones. Una de ellas es aburridísima: la inquebrantable adhesión, cosa de tertulianos y compañeros de partido. La otra, entre la grueguería ocurrente y el insulto, pasa por el choteo generalizado. Que viene a ser un poco la otra parte del mundo: la que no cobra por opinar. Ahora bien, si no hay duda acerca de la atención que se pone a lo que digan los políticos ¿no deberíamos también mirar dónde se construyen esas declaraciones? Entre despachos y reuniones se define un programa sobre el qué y el cómo de la agenda dialéctica de los políticos, y ello no debería, no tendría por qué, pasar por alto. Los discursos, lo dice Beatriz Sarlo, son una de las materias en que se expresa y define un estilo de gobierno y una concepción del poder.  


Y usted, lector, se preguntará: ¿qué tiene que ver esto con el cómic? Y la respuesta es: Todo. Al menos en cuanto a una serie en particular: sobre como se articulan estas cuestiones, sobre parte de la vida cotidiana de a quienes corresponde esa función, sea como asesores o como jefes de gabinete, tratan los dos fantásticos volúmenes de Quai d’Orsay de Lanzac & Blain que Norma ha editado en lengua castellana. Se trata de un relato seriado que, centrado en el joven Arthur Vlaminck, disecciona los avatares con los que organiza su lenguaje público el primer ministro, de derechas, Alexandre Taillard de Vorms, hombre sin escrúpulos incapaz de dirigirse a los electores sin renunciar a la retórica que llena páginas pero que en rigor nada dice.

Hermanado con las series de televisión The Thick of It y Veep, ambas escritas y en ocasiones dirigidas por Armando Ianucci, este par de volúmenes no tan sólo resulta hilarante y preocupante al mismo tiempo, sino que además apunta a que en lugar de responder a tontas y a locas a lo que diga un político primero hay que ver si, en realidad, ha dicho algo que no sean nomás palabras. Y por eso lo recomendamos hoy lunes, porque nos parece perfecto para enfrentar el verano y los calores.

10 jul. 2015

¡Pocos clásicos así!

Y no exageramos nada de nada, no hay volúmenes con este nivelón saliendo cada día.

¡Venid rápido a haceros con uno!


Publicado originalmente hace más de veinte años, en 1994, Garras de ángel vio la luz en España poco después de forma un tanto extraña, como parte de las obras completas de Moebius, y con un título distinto: Historia de X . Hoy lo recuperamos en Norma, mediante una cuidada edición, con su título verdadero y como lo que es: una obra singular concebida a la par por dos genios del medio. 


8 jul. 2015

Propuesta de miércoles: El coche de Intisar de Pedro Riera y Nacho Casanova (Glénat, 2013)

El Coche de Intisar (Ediciones Glénat, 2013), es una obra escrita por Pedro Riera y dibujada por Nacho Casanova que, con un tono íntimo de tempo moroso, indaga en la vida cotidiana de las mujeres en Yemen a partir de un personaje ficticio, aunque construido a partir de los rasgos de varios personajes reales que Riera conoció, junto a su mujer, durante su estancia en ese país. Es Intisar, la protagonista, una mujer que no es una, por eso de estar construida en base a retazos de muchas, que evoca, desde la primera persona, anécdotas de su vida cotidiana y apuntes dispersos sobre sus anhelos y preocupaciones. Lo dice el subtítulo, esta obra es un: “Retrato de una mujer moderna en Yemen”. De ahí, supongo, el corte documental que, intensificado por una estructura fraccionada en 24 partes que funcionan como unidades, invita a pensar en un intento dialógico: la obra infiere, una y otra vez, en la necesidad de dotar de profundidad a los modos y maneras en que puede ser interpretada e interpelada la realidad yemení desde una óptica femenina. Para nosotras, dice Intisar, la libertad es todo lo que podemos hacer sin que mi padre se entere. Óptica, huelga decirlo y subrayarlo las veces que haga falta,  sumida en el silencio: invisibilizada e imposibilitada por un régimen que ha hecho de la segregación de género una de sus características. Régimen que no ha escatimado esfuerzos siquiera a la hora de la instrumentalizar su religión en favor de un régimen patriarcal que agota toda posibilidad de emancipación femenina dentro de sus fronteras geográficas. Y he aquí uno de los rasgos más interesantes de este volumen, pues en más de una ocasión abunda en que el plano cotidiano permite sortear, aunque sea tímidamente, esos límites: todos y cada uno de los logros e hitos que subraya Intisar –sea el anonimato que permite el niqab, el velo que cubre el rostro; sea la complicidad que establece con su hermano, el responsable de su familia– se producen gracias a las fisuras que proveen los límites violentos y caprichosos del régimen en el que está sumida. Esta tensión hace palpable una de las motivaciones del volumen: indagar en las conexiones entre el mundo occidental y el percibido por Intisar, evitando el manido “choque de civilizaciones” que evoca el discurso oficial que impide reconocer al mundo musulmán en su alteridad.

Riera y Casanova han logrado matizar una realidad que se nos ofrece, desde el discurso del poder, como imposible de aprehender y discutir, como carente de grises, en un rígido negro que invita al rechazo inmediato. Ambos autores han convertido esta obra en una respuesta a esa lógica: uno por su capacidad para construir un personaje verosímil –contradictorio y sufriente, dispuesto a hacer del humor una vía de acercamiento a su propia realidad–, el otro por saber componer un paisaje que evoca lo inasible de la cotidianeidad en Yemen, una muy parecida a la de cualquier ciudad, generando un relato hecho de trazos cortos y de un bitono de gran expresividad. Juntos, han construido un relato unipersonal a  la par de multitudinario donde lo privado y cotidiano funciona como un mapa para empezar a entender y aceptar un territorio que se ofrece complejo. Eso sí, sin dejar de advertir sobre los dolorosos y complejos límites que ha instaurado el poder al condenar al ostracismo cualquier intento de resistencia a cara descubierta. Se trata, en definitiva, de una obra potente a la par que sutil que pone en cuestión un territorio común que ahora, luego de una atenta lectura, resulta menos secreto.

6 jul. 2015

Propuesta del día: Alec 1 y 2 de Eddie Campbell (Astiberri, 2010)


Bienvenidos al desdoblamiento de Eddie Campbell en Alec MacGarry, personaje con el que el escocés articula sus vivencias y obsesiones a lo largo de un par de décadas. Y digo bienvenidos porque Campbell es, para muchos, el gran desconocido del cómic y, para otros, poco más que el padrino de lo que hoy entendemos como novela gráfica gracias a un manifiesto donde expone su ideario respecto a la libertad creativa y el cómic. “El truco está en divorciarse de la ficción sin entrar directamente en otra; evitar quedarse atrapado en un género”, sintetiza Campbell a tres cuartas partes del segundo volumen de Alec.  
Fue Harvey Pekar el primero en poner en solfa que los cómics no tenían por qué distanciarse del cotidiano y lo hizo mediante American Splendor, cabecera bajo la cual depositó su vivencias en Cleveland y alrededores durante 32 años y que, en sus inicios, se presentó con Robert Crumb como principal aliado y dibujante. Según el híbrido entre biopic y documental que Shari Springer Berman y Robert Pulcini estrenaron en 2003, American Splendor responde a la necesidad de Pekar por vaciarse de todo aquello que le suponía su carácter marginal y su condición de loser. El subtítulo de la peli reza “Ordinary life is pretty complex stuff”. La vida común es una cuestión muy complicada, o así, y ahí se cobija Eddie Campbell en Alec, donde a medio camino entre la memoria y la autobiografía, resuelve la pulsión creativa entre encargo y encargo, a partir de irse escribiendo, dibujando y autopublicando. “Dibuja el material importante y suéltalo ahí fuera. El tiempo pondrá orden”, dice en el meridiano del primer volumen, cuando ha dejado de centrarse en relatar la deriva de un grupo de amigos (La peña del King Canute) y procede a relatarse a sí mismo. En ese punto se establece la estrategia que seguirá Campbell a lo largo de todo el volumen, supeditando las diferentes tramas a su condición de autor y apostando por su expresarse desde su condición de monomaníaco, ferozmente concentrado en una sola cosa con exclusión de todo lo demás, como dirá más adelante.
Y así, mientras Campbell se concentra en hacer del cómic el medio para sus memorias, llegan Frank Miller y su apocalíptica revisión de Batman en The Dark Knight, Art Spiegelman con su reconstrucción del holocausto en Maus y Alan Moore junto a Dave Gibbons con su sátira de lo superhéroico en Watchmen. Tres obras que revolucionan la industria y que sirven, aún hoy, como indicadores de que el medio es fértil a nuevas ideas. Sobre esto reflexiona Campbell, buscando las claves que le permitan entender cómo esto condiciona su situación autoral entre las claves del medio, y con eso en mente realiza Cómo ser artista, relato que cierra el primer volumen. Allí dice, por ejemplo, que es imposible realizar una historia del Humor. Cosa que acaba por negar en Fragmentos, apelando a su madurez y preparación para afrontar un reto de tamaña envergadura. Alec está compuesta, además de la constante exposición de un grafismo personalísimo, de los puentes que Campbell tiende entre cada arco argumental, gracias al carácter elástico de la memoria y a su contingencia como autor.
Si bien American Splendor abogaba por el relato costumbrista, caricaturizando lo cotidiano, el caso de Alec es bien otro: la deriva de Campbell pasa por exponerse al máximo, por retratarse sin mediar pudor alguno.

Bienvenidos, entonces, a la aventura que significa ver a Campbell escribirse, dibujarse y perderse de manera magistral en una obra que trasciende la autobiografía para trazar el abismo al que se precipita el artista. Un abismo perfecto para un lunes de julio como hoy.