19 ago. 2015

Porque lo último ha dado mucho que hablar, recomendamos lo inmediatamente anterior.


En Memorias de la Tierra, segunda parte de El Otro MundoMiguel Brieva abre el espectro del humor gráfico hasta explorar tímidamente una nueva vía. Me explico: a la hora de componer este volumen recopilatorio, Brieva ha decidido evitar la mera recopilación de viñetas e historietas ya publicadas para adentrarse en el desarrollo de una obra de carácter conceptual —como son, o eran, conceptuales los discos conceptuales— que pone en cuestión nuestra inasible actualidad. La ha ordenado por partes, ha incluido material inédito, ha hecho caso omiso del rigor cronológico y ha convertido el volumen en una exploración sobre los vicios del mundo contemporáneo por la vía del recuerdo de un alien de nombre Zuth Egbedius Mö, uno que estuvo por aquí y que poco a poco va consignando al lector los síntomas de la decadencia en la que ahora vivimos, al tiempo que articula un discurso con extractos de texto donde diversos teóricos de renombre abordan el presente o nos hablan desde el pasado.
Todo esto, claro está, con la sátira y el acertado uso de la ironía que a éstas alturas parecen una marca de estilo en la obra de Brieva. Pero, cabe decirlo, ésta vez se trata también de una vuelta de tuerca más que ya no sólo señala, sino que invita a actuar una vez pensando y revisitado el estado de las cosas. Más preocupado por ver potencialidades que por volver a subrayar de manera incesante los vicios del mundo moderno, Brieva compone un libro aún más sugerente. Ese ligero movimiento, perfectamente coordinado –aparece donde cualquier autor pondría un apocalipsis–, vuelve a poner en cuestión el discurso del poder y mientras busca la risa del lector evidencia que a partir de las fisuras de ese discurso es posible explotar el marco que hace que toda esa narrativa cobre sentido. En Memorias de la tierra, Brieva o Zuth Egbedius Mö viene a decir que es posible señalar con el dedo y horadar la hegemonía del discurso del poder, pero que con eso no basta. Y lo dice de tal manera que a veces te ríes, lector, por eso nos parece perfecto para un viernes como es hoy, primero de agosto.


15 ago. 2015

Propuesta del día: El Hijo de Mario Torrecillas y Tyto Alba.

El Hijo puede ser leído como exorcismo autobiográfico (incluso antes de leer la nota final de su guionista) al tiempo que funciona como denuncia de una serie de comportamientos propios de la España apenas posterior a la Guerra Civil (esa que sigue intacta en según qué medios de comunicación y en según qué políticos). Pero no nos desviemos: es importantísimo  que Torrecillas y Alba hayan logrado dan forma a un relato trufado de una serie de clichés en cuanto a la posición de las entidades de poder en el infierno particular y real de Matías, un joven boxeador que busca a su madre: una mujer que, aish, fue regalada luego de una partidita de poker.

Y es esa búsqueda que dota al relato de un carácter épico, donde las capacidades de Torrecillas y Alba  articulan un relato que se tienta por abordar el medio desde perspectivas y formas renovadas pero que no acaba por resolverse en ese sentido, sino que aboga por fórmulas ya existentes pero mantienen un hálito refrescante, una suerte de promesa de un futuro próspero al menos en cuanto refiere al cómic. Dicho de otra manera: El Hijo invita a pensar la Historia a partir de un relato muy bien urdido, muy preocupado por la manera en la que se presenta y por aquello que ofrece mediante esa presentación.

Por eso, y porque ahora mismo su precio es inmejorable, lo creemos una estupenda recomendación de lunes.


14 ago. 2015

Viernes.

Un libro para el fin de semana es poco, así que os recomendamos dos de un autor que nos encanta, que nos parece de lo mejor que se publica últimamente.

Y ya está. Todo lo que podemos decir al respecto está de más.




12 ago. 2015

¡Unas risas por pocos euros!



Raspa Kids (Glénat, 2010) de Álex Fito se puede leer como una obra de humor con niños pues se trata de un conjunto de viñetas que exploran nuestra cotidianeidad remarcando algunas claves para demostrar que la niñez es un territorio fértil para la risa. Sobre todo si se hermana con un grafismo hipnótico, como es el caso. La niñez, tal y como resulta evidente al leer Peanuts, Calvin & Hobbes o Mafalda, es un perfecto parque temático. Sobre todo porque en torno a esa instancia se corrigen y elucubran posiciones claves, como son los afectos y los roles: elementos que delimitan el accionar del niño, su comportamiento. Permiten, así, una suerte de complicidad: a un niño no se le somete a según que experiencias para que no se haga daño al tiempo que se le juzga, por pura omisión, como incapaz para sobrellevar dicha experiencia. Comento esto para dejar en claro que Raspa Kids es una obra en la que, de manera implícita, estos dos factores están revelados de manera brillante en el desarrollo de punchlines perversas y oscuras que dibujan la risa. Es, de hecho, una risa donde descansa la cualidad subversiva de una obra que, al contemplarla como bloque desarma porque se formula en base a lo macabro y al esperpento al tiempo que pone en evidencia los límites de lo tolerable. 


Por eso, y porque es perfecto para atenuar el verano y los calores, os invitamos hoy miércoles a disfrutar de esta obra tan dada a la risa.

10 ago. 2015

Propuesta del día: Nietzche de Onfray y Le Roy (Sexto Piso, 2012)



Conviene empezar por aquí: la obra del filósofo Michel Onfray (Argentan, 1959) se caracteriza por una actitud beligerante ante el ghetto de la filosofía, que es como él se refiere  a la Academia. Digo que resulta conveniente porque sobre esa batalla constante se articula este perfil de Friedrich Nietzche que iba para cine –está basado en La inocencia del devenir (Gedisa Editorial, 2007), un guión escrito por Onfray– pero quedó en historieta, que se llama Nietzche y que aquí editó Sexto Piso gracias a la voluntad de Maximilien Le Roy (París,  1985), principal responsable de  este proyecto, tanto por su labor como dibujante como por su entusiasmo para que esto se llevase a cabo y saliera a la luz (y a la traducción). 


Al mantenerse alejado de la ridícula idea de que todo perfil ha de empezar con el nacimiento y acabar con la muerte del retratado –luego de un trayecto  cronológico y en línea recta–, este volumen ofrece un cuidadoso proceso de estructuración y configuración de la vida y pensamiento de Nietzche, proceso donde cada una de los hechos seleccionados forma parte constitutiva y de vital importancia para la comprensión de este perfil en su conjunto. Se trata de escenas que, en conjunto, indagan en cómo cualquier elemento de la vida cotidiana de Nietzche pudo determinar y/o dinamitar buena parte de su obra y opciones vitales, presentándolo así como un honesto pagano que, entre otras cosas, y además de sobrevivir a su tiempo, intentó advertir(nos) de las monstruosidades que traía consigo el espíritu de la sobriedad positivista. Para invitarnos a querer saber qué quiere decir esto último existe este volumen. Por eso lo proponemos/recomendamos hoy miércoles.

7 ago. 2015

Cada vez que nos preguntan por la dirección de un museo...

... pensamos seriamente en recomendarles esta pequeña maravilla de Alvarez Rabo.


(COMPENDIO ANALITICO GLISCROMORFO ARTE)

Si Marcelo del Campo (Marcel Duchamp) con su escultura-urinario titulada Fuente se meó encima del arte de su época, ahora Alvarez Rabo con este ensayo gráfico anartístico realiza otra necesidad fisiológica, de mayor densidad, encima del mundo del arte que le ha tocado soportar. Alvarez Rabo disecciona con alegría a todos los que forman parte del mundo del arte y las relaciones que se establecen entre ellos: artistas mediocres, mezquinos e incomprensibles que dan más ganas de asesinar que de criticar; obras de arte ridículas y, gracias a Dios, invendibles; galeristas que, como decía Flaubert, serían capaces de pagar por venderse ; coleccionistas que por ir de listos hacen el tonto comprando patochadas; políticos ineptos y analfabetos que miran el arte moderno como las vacas miran a un "aipad"; críticos de arte listones y prepotentes con mucha información y poco conocimiento; "curaitors" que parecen implorar a gritos ser empalados; aficionados al arte que comprarían antes una moto acuática que un mísero cuadrito; comisarias antipáticas, déspotas y con menos empatía que Goebbels... A partir de su lectura podrán ir a una exposición de arte contemporáneo y en vez de decir con temblorosa y tímida voz en bajo: yooo . es que no entiendo de arte podrán gritar sin cortarse un pelo: Vaya puta mierda!

5 ago. 2015

Las novelas gráficas son para el verano


La primera anomalía que presenta R.I.P de Felipe Almendros (Badalona, 1979) es la firma de la portada, donde reza: Alfonso Almendros. Se trata de la primera clave para empezar a desentrañar R.I.P., un volumen que dinamita cualquier formalidad del medio —carece de viñetas— y del producto —miente sobre el nombre del autor en la portada—. En la solapa, una pequeña biografía de una honestidad cercana al patetismo se cierra con un: “lo que me empujó a hacerlo fue la necesidad de limpiar mi cerebro. Me propuse que fuera un libro de autoayuda, pero no para el lector, sino para mí”. Se trata, entonces, de un relato intimista —peligrosamente cercano a la pornografía emocional— que con su inteligente estructura da pie a una particular concepción del tempo narrativo y del espacio que construye un terreno rico en elipsis donde el desdoblamiento incide en la búsqueda desesperada de una cura; revelando, a su vez, el por qué de la enfermedad.
R.I.P. es la pieza de narrativa gráfica más extraña y estimulante que ha saltado a la palestra hispana en lo que llevamos de año, pero no sólo por su grafismo voluble e incompleto, su trazo nervioso y a la mancha controlada como razgo distintivo y unificador, sino por la construcción de una gramática y una retórica personalísima que se sostiene en el blanco impoluto que empapa y sirve de fondo a todo el relato. Ante esto, no es de recibo emparentar a Almendros con el estilo naif del británico David Shrigley o con experiencias cercanas al Art Brut, pero Almendros sobrepasa esas claves acercándose al absurdo y recreándose en una concepción libérrima de todas las constantes que, por convención, hemos dado en llamar narrativa gráfica.
           
            Almendros ha creado una pieza de gran solvencia, pero no en cuanto a agotar sus capacidades, sino que poniendo en solfa su capacidad para componer un universo propio donde el abandono de la formalidad es también un recurso estético en la forja de un tempo. Hoy miércoles os lo recordamos porque no se nos ocurre una lectura mejor para el verano.

3 ago. 2015

Propuesta del día: El Experimento de Juaco Vizuete (Glénat, 2009)

Hace nada, mientras charlábamos con un cliente, recordamos que éste fue uno de los grandes títulos que se publicaron en España el hoy lejano 2009. Y creemos razonable recuperarlo.


En El Experimento, Juaco Vizuete explora la Ciencia Ficción desde una perspectiva que llama al caos, construyendo un relato fragmentario que aboga por una idea de trama que se construye a partir de la totalidad del relato que las diferentes partes articulan. A su vez, se trata de un relato que cuenta con las más variadas e interesantes tensiones del género entendido como un lugar donde todo o casi todo cabe siempre y cuando se acoja a las reglas del mismo. Es decir: en todas y cada una de las partes, Vizuete explora diferentes aristas para explicar el suceso de lucha interespacial que nos retrata. Casi nada. El problema al abordar/recomendar/proponer El Experimento es, precisamente, definir que es interespacial o a que se refiere el término; ya que, en estricto rigor, la obra no parece abordar otra interespacialidad que la que evoca la experiencia de los personajes que hilan las partes del relato para convertirlo en un todo; aunque, eso sí, sin nunca aclarar si dicha experiencia se ha dado en la vigilia o en el sueño o, vaya, si es parte importante del relato o si es una anécdota a partir de la cual uno se puede hacer una idea (remota) de la psicología de cada uno de los personajes que forman y articulan éste relato. En fin, un lío a la hora de explicarlo, pero, también, una experiencia sumamente gratificante para el lector ávido de historias que además de significar tres o cuatro cosas, comprometan su sistema cognitivo. Historias de esas que, al pasar la última página, siguen vivas.

¡Y ahora, además, a un precio insuperable!